100 % negro
Afro Brasil: afirmación, búsqueda, belleza y memoria.
En São Paulo percibí un despliegue de la negritud, en la calle y en los museos: como afirmación y búsqueda, como potencia y belleza y celebración de las raíces. Afro Brasil a pleno. Eso no borra la herida del racismo, construye sobre la memoria.
Brasil es el país con más afro descendientes de América: más del 50 % de la población se identifica como negra o mestiza (parda). Duele el dato al contrastarlo con otro: fue el último país de América en abolir la esclavitud, en 1888. Se abolió, pero las consecuencias siguieron y la discriminación permaneció el tiempo suficiente para afectar y confundir a los mismos discriminados.
En la librería Gato sem rabo compro Negras maneiras de vestir, un texto de reciente publicación que rescata la moda negra a partir de una caja de fotos familiares que la autora, Hanayrá Negreiros, encuentra en la casa de su madre.
Como un punto de costura, el relato atraviesa generaciones, “mucha veces silenciadas, muchas veces invisibilizadas, pero nunca inexistentes”. Basta escarbar hacia atrás en cualquier familia negra para llegar a la esclavitud.
En su caso, Negreiros fue el apellido de Francisco de Assis Negreiros, el fazendeiro dedicado a la trata que esclavizó a uno de sus antepasados. No se cambiaron el apellido en memoria de la abuela Terezinha.
En un edificio de Oscar Niemeyer dentro del Parque Ibirapuera, el Museo Afro Brasil está dedicado al universo cultural de los negros con obras de artistas de Brasil y del mundo. Parado frente a un cuadro de Sidney Amaral en el que un hombre se dispone a limpiar una oveja, un hombre le dice a su hijo:
–Brasil no se va a librar de la historia del racismo, es una herida abierta, pero estar aquí ayuda.
Este resurgir brioso me recuerda el Memorial de Martin Luther King de Washington, cerca del lugar donde el líder negro pronunció su discurso: “Tengo un sueño”, el 28 de agosto de 1963, en La Marcha de Washington por el trabajo y la libertad.
“La oscuridad no puede deshacer la oscuridad, sólo la luz puede hacer eso. El odio no puede terminar con el odio, sólo el amor puede hacerlo”.
En ese viaje conocí el Museo Nacional de Historia y Cultura Afroamericana inaugurado por Obama antes de terminar su mandato. Cuatro pisos que comienzan en un sótano penumbroso donde se conocen los horrores del tiempo en que los africanos esclavizados se transformaron en la primera commodity en el intercambio entre Europa, América y África.
Sucedió hace 500 años, a partir de 1600, duró más de 200 y dejó cicatrices que duelen hasta hoy.
A medida que se sube en el museo, aparece la luz y la efervescencia de la cultura negra, la misma que vi en las calles paulistas. Todavía falta porque el racismo es estructural, pero se dan pasos: desde 2023 los actos de racismo son crímenes graves en Brasil.
¿Qué es Brasil? ¿De qué estamos hechos? ¿Cómo pensar la raza y el racismo para fortalecer la identidad?
Volver a hacerse preguntas, como se las hicieron Tarsila do Amaral y los modernistas en los años 30 y 40 del siglo pasado. Como se las hace la joven autora de Negras maneiras de vestir a través de una narrativa amorosa que rescata la memoria familiar.
En el Instituto Moreira Salles de la Av Paulista, vi la muestra Zumví Arquivo Afro Fotográfico con más de 400 imágenes del colectivo Zumví, que registró la lucha del movimiento negro, las fiestas populares, los quilombos, la música y la cultura en los 80 y 90.
Zumbí dos Palmares fue líder de los esclavos del nordeste. Vivió en el siglo XVII, tan valiente que algunos creen que hasta podía volar. Se convirtió en mito y estímulo para la reivindicación de los derechos de los negros.
En la primera foto de la muestra un hombre en primer plano mira a cámara con una remera blanca con la inscripción: 100 % negro.
Mientras escribo esto pienso en la palabra acervo. Viene del latín acervus y quiere decir “acumulación de cosas”. Con el tiempo, el significado se amplió al patrimonio no solo material, sino moral, cultural, histórico y lingüístico de una comunidad. La herencia colectiva de la mayoría negra de Brasil se hace ver. Y brilla.
*Las obras son del artista paulistano Sidney Amaral (1973-2017).









🩵🇧🇷🩵🇧🇷🩵🇧🇷
Que lindo texto! Y que coincidencia! El año pasado estuve en São Paulo, visitando la Bienal en el parque Ibirapuera y en una galería de la calle Consolacao (hermosa calle…) me recomendaron mucho ir al Instituto Moreira Salles. Soy fotógrafa pero no documental y estoy un poco alejada de la práctica fotográfica pura y dura así que fui pero sin demasiadas expectativas en lo que pudiera experimentar… Cuando vi ese muestrón me quedé anonadada, me pareció excelente por todo…Cuando leí tu nota fui enseguida a buscar mis fotos y si… es exactamente esa muestra que tanto me impactó y que me quede viendo mucho tiempo por su complejidad y su calidad. Qué bueno que me la hayas recordado! Como siempre las obras que acompañan la nota me encantaron. Gracias!