AroAce
Nuevos espectros para el autodescubrimiento.
El peluquero se llama Eduardo, es colombiano, paisa para ser exactos; está a punto de cumplir 66 y fue siete veces al Carnaval de Río.
–Una vez nos agarró la lluvia ¿y te creés que a alguien importó? Ni locos, bailamos hasta el amanecer, poseídos por la fiesta, como si no estuviéramos mojados. Nunca me voy a olvidar del traje brillante de la chica trans. Cuando me acerqué vi que el vestido eran cientos de bolsas de la esponjita de acero para lavar y las pelucas, los hilos de acero peinados en un afro platinado. Una reina. Qué creatividad, madre mía.
Eduardo habla de Río porque la mujer a la que le hace brushing se va mañana en crucero, vino para quedar con la cabeza inflada y divina toda la semana. No se la escucha entusiasmada con el viaje, dice que ella ya fue con su marido antes de quedar viuda y que las amigas la convencieron. Pone cara de que le da lo mismo ir o no ir.
La memoria no es lineal, pero creo que es la historia de la chica trans montada de estropajos brillantes que me recuerda el último término que aprendí de mi sobrino: AroAce.
Le pedí que lo repitiera porque entendí arrow y se cruzó Ace Ventura y el Aro Aro de los payadores pícaros. ¿La podrías deletrear? ¿Es una sigla? Entonces, tradujo: AroAce: aromantic, asexual. Ace, en inglés, abrevia asexual.
Quizás para no olvidármela, la lanzo ahora en la peluquería, apoltronada en el sillón negro de cuerina, con la cabeza cubierta de parches de papel aluminio. AroAce, digo. ¿Y eso qué es? pregunta Eduardo. Técnicamente, la identidad AroAce pertenece al colectivo LGBTQIA, estarían representados por la A final. Hace referencia a las personas que no sienten atracción sexual ni romántica.
Desde una pared Marilyn mira la escena y los zócalos cochinos de pelos y el potus triste, que sobrevive de puro guapo, a luz de tubo, acálida. Enfrente, sobre el secador de pie, Audrey Hepburn fuma con boquilla desde una época deseante y romántica, apurada por la guerra, abonada por Hollywood.
AroAce me lleva a una fragmentación constante. Cuando empecé a escribir de viajes se hablaba del turismo como todo, pero enseguida apareció la segmentación y no se detuvo: turismo ecológico, gastronómico, enológico, de cabalgatas, histórico, botánico, dark tourism, como el que se ve en la (gran) película de Jesse Eisemberg, A real Pain. El director se inspiró en un anuncio real: "Tour por el Holocausto, con almuerzo incluido".
En un viaje a Río, años atrás, el bar con más onda de la ciudad, The Maze, estaba en el corazón de una favela desmilitarizada y el dueño era un inglés que no tenía un pelo de AroAce. Como le sucede al turismo, los humanos buscamos para ser.
Meta brushing y anécdotas de Carnaval o será que entró el novio a llevarle un ramo de rosas por San Valentín, el tema es que Eduardo se olvida de mi pelo y hasta yo me olvido de mi pelo, que queda oscuro como el de Yoko Ono. Morocha de Carnaval.
La mujer del crucero se fue a preparar la valija. La que espera su turno, que había permanecido callada durante la cháchara, dice resignada (la veo cortada en dos mitades por el espejo):
–Imaginate lo que es todo esto para mí que me casé a los 18 con el primer hombre que conocí. Y después tuve cuatro hijos, creo que más o menos son hetero, pero vaya a uno a saber, hoy.
Hoy.
*Las obras son de Mark Rothko (1903-1970), representante del expresionismo abstracto. Experimentó con pintura de campos de color, que buscaba despertar emociones humanas básicas a través de la contemplación.







Como me pasa con tus escritos… me encanta leerlos… gracias! Y en cuanto al término… me parece un poco triste o abúlico mejor… yo he disfrutado tanto de mis romances y de mis encuentros…! Hoy muy monógama hetero, lo sigo haciendo pero me imagino mi vida sin esos estados y me parece tan poco vivo… es una apreciación absolutamente personal, obviamente. Cada uno con sus elecciones … todo respetable… por las dudas aclaro…😊
Sabes cuál es la diferencia con VoLCeL?