(Mi) Chile
Viajar sin documentos.
Chile es el primer país al que viajé en avión, a los once años. Guardo la foto: la familia en la escalera de Iberia, antes de abordar. Mi mamá con vestido y tacos, mi hermana y yo con el mismo jardinero de distinto color y, mi hermano y mi papá, pantalón y chomba, elegante sport de principios de los ochenta. Chile es esa foto y el recuerdo de ese viaje. Los países son recuerdos.
Chile son los dos gallos –Jerry y Topo– que conocí haciendo el Camino del Inca en los noventa. Nos encontramos bajo la lluvia y se rieron de mi amiga y de mí por lo mal equipadas, ropa de lana en temporada de lluvia. Seguimos amigos hasta hoy (se sumó el Topla). Podemos pasar años sin hablar pero cuando hablamos es como si nos hubiéramos visto ayer. La confianza, intacta. Y oye, poh ¿cuándo vení ?
Los países son personas.
Chile son las lecturas y los poemas y Volver a los 17.
Chile es un pololo de años y la familia del pololo y los amigos del pololo (y las weás del pololo).
Chile es el desierto florido de Atacama y las praderas de malvillas y añañucas y suspiros. Y la emoción de encontrar la figurita difícil: una garra de león.
Chile son Pancho, Waldo y Tití los gallos con los que navegué por el Amazonas, y Natalie y Elena, las gallas con las que viajé por las alturas del Tíbet un noviembre frío, hace tantos años.
Chile es Bolaño.
Chile son los choritos y la palta reina y las empanadas camarón-queso y la paila marina del mercado de Dalcahue y tres años nuevos en los cerros de Valpo, y el merkén. ¿Qué sería de la cocina sin el merkén? Los países son comidas.
Chile es el Paine y Candelario Mansilla y la vuelta al lago Llanquihue y el seno de Reloncaví en ferry con los pelos volados. Chascona, poh.
Chile es Gonzalo, mi editor de La Tercera. Lo conocí en el Tianguis Turístico de Acapulco, y nos hicimos amigos en una cena.
Chile es me tinca y cachai y la raja y lo pasamos chancho y chuta cómo andai. Y plumavit y gásfiter y al tiro y harto.
Chile es Chiloé y Cucao y el pudú que se quedó inmóvil entre las hojas de nalca, mirándome, y nuestra charla privada.
Chile es Víctor Jara asesinado en el Estadio Chile durante la última dictadura de Pinochet. Y Chile es el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Los países son sus heridas.
Chile es la Pame, mi nueva compañera ciclista, y la Valen, la chica de la casita en Licanray.
Chile son las películas de Larraín y Lelio y Guzmán y Wood y Maite Alberdi.
Como si los países tuvieran réplicas, está Chile, el de Wikipedia, y tu Chile y mi Chile (y el chile, pero ahí ya es México).
Chile es el mar más helado donde me haya bañado jamás, una tarde en Viña del Mar. El Pacífico se me reía en cada ola.
Chile es una misa en un quincho sobre la arena, en Maintencillo. Y el cura que hablaba con megáfono y mi mamá muy atenta al sermón, en ese primer viaje en que crucé la cordillera y me asomé a la ventanilla del fondo del avión con mi papá para ver cómo se veían las montañas nevadas. Él, que había dejado de fumar hacía poco, espantaba el humo de los fumadores con las manos.
Chile es el cielo estrellado del Valle del Elqui, al sereno nomás, la carpa no hacía falta. Tan claros se veían los astros que parecía que dormíamos en el cielo.
Chile es Poeta chileno, de Zambra, y esa masculinidad gentil.
Chile son los lagos turquesas y la subida empinada hasta las Torres del Paine y el aire limpio de la Patagonia.
Para llegar a ese Chile no es necesario cruzar los Andes. No hay aduana ni migraciones. Ese Chile aparece en los momentos más insólitos: lo llevo en el corazón.
*Las fotos son del fotógrafo chileno Sergio Larrain.







Que lindoo, amo Chile, es verdad que los países son sus recuerdos. Precioso texto🤍
qué belleza de texto. y larraín que estás en los cielos 💚